Rilastil Xerolact [30%] Gel-Oil con Lactato Sódico 40ml
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*Testado dermatológicamente. Fórmula sin parabenos.
**Puede usarse como complemento a un tratamiento específico para patologías que requieran un tratamiento específico de hidratación, como en el caso de psoriasis palmo-plantar, queratodermias o eccemas hiperqueratósicas.
La psoriasis es una enfermedad de la piel causada por una disfunción en el sistema inmunitario, que provoca que la piel se regenere a un ritmo acelerado. Se manifiesta en forma de inflamación cutánea, con la aparición de unas placas rosadas o rojas y recubiertas por escamas blanquecinas que se desprenden fácilmente, especialmente en codos, rodillas, cuero cabelludo y plantas de los pies.
Aunque existe una predisposición genética, suele desencadenarse por factores ambientales en los que hay un gran estrés oxidativo, como determinadas infecciones, climas fríos y secos, consumo de sustancias tóxicas (tabaco y alcohol), estrés psicológico o por la toma de algunos medicamentos.
Existen varios tipos de psoriasis (en placas, pustular, eritrodérmica…) y aunque cursa en forma de ciclos o brotes que, pasado un tiempo, disminuyen o remiten, es posible mejorar su sintomatología.
Tanto las formas leves como más graves de la enfermedad requieren de supervisión por parte de un/a dermatólogo/a, ya que la enfermedad también puede afectar a otros órganos. El/la especialista prescribirá el tratamiento más adecuado para cada persona, para contrarrestar los brotes. A nivel cosmético, podemos ayudar al tratamiento y espaciar la aparición de brotes con el uso de productos específicamente formulados para cuidar la piel con psoriasis. Existen cremas, lociones y champús con ingredientes muy adecuados. Por un lado, los ingredientes emolientes e hidratantes (como la urea, la glicerina, el ácido hialurónico...); y, por otro, los queratolíticos (como el ácido salicílico, la brea de hulla, la urea a concentración más alta...). Otros ingredientes con acción calmante y antiinflamatoria también van a resultar de utilidad.
A nivel de estilo de vida y hábitos de higiene, es muy importante reducir o gestionar los niveles de estrés, así como evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Debemos utilizar productos limpiadores suaves e hidratantes, evitar las duchas o baños con agua demasiado caliente y el uso de esponjas. Siempre es aconsejable, y en este contexto aun más, seguir una dieta variada y equilibrada.